La situación actual de la economía española, cuyo principal problema no son la prima de riesgo, ni la crisis de la banca, ni la deuda pública, ni la deuda privada, ni otros mucho factores e indicadores que desde luego preocupan al ciudadano, sino que es sin lugar a dudas la falta de empleo y consecuentemente la alta tasa de paro, exige adoptar medidas urgentes que en un plazo relativamente corto de tiempo permitan recuperar el empleo hasta unos niveles soportables.
Cerca de 6 millones de personas no encuentran trabajo y el tiempo para encontrar la solución se está agotando. Millones de familias están soportando lo peor de esta crisis con resignación y dignidad, unas consumiendo sus escasos ahorros, otras malvendiendo sus propiedades, otras pierden sus hogares mediante criminales desahucios ejecutados por una banca, asesina en algunos casos, y cuando no responsable principal de la burbuja inmobiliaria, y así un largo número de penalidades. Lo peor comienza cuando las familias empiezan a recortar en necesidades básicas, en especial la alimentación y muy particularmente la alimentación infantil y de los jóvenes. La dignidad de muchas personas les impide dedicarse a la mendicidad y acuden a los bancos de alimentos y a comedores sociales, cuando no a la desesperación y al suicidio. Que no veamos en la calle, esto que digo, no quiere decir que no exista pues si buscamos lo encontraremos. Y la responsabilidad de esta situación, es del Gobierno que debe adoptar medidas para evitarla.
El desempleo juvenil, por otra parte, conduce a una juventud sin futuro, sin ilusión, sin metas, y si la juventud no tiene futuro la sociedad muere.
El neoliberalismo que en nombre de una falsa libertad consagra el egoísmo y la competitividad como principales valores que han de mover el motor de la economía, se olvida de que existen valores más honorables que pueden hacer la economía más rica y estable, estos valores son a mi juicio el altruismo, la solidaridad y la cooperación.
Me sorprendió, cuando vi la última versión del clásico “Robin Hood” dirigida por Ridley Scott, con qué facilidad este consagrado director de cine cambió el mensaje de una historia tan conocida. Lo de robar a los ricos para repartir entre los pobres debió parecerle demasiado “comunista” y por si todavía existiera una caza de brujas, proclamó a los cuatro vientos el mensaje de libertad, pero a mi juicio una falsa libertad reservada solo para los tiranos y los poderes económicos.
Las leyes del mercado relacionadas con el equilibrio entre oferta y demanda no funcionan en el mercado de trabajo, pues tanto la oferta de trabajo como la demanda no son lo suficientemente elásticas para que pueda funcionar de forma satisfactoria. Aclararé este punto para hacerlo comprensible a la mayoría de los ciudadanos. La elasticidad de la oferta supone que si los salarios bajan aumentará el empleo porque presupone que el empleador podrá contratar más trabajadores pero, realmente, lo que aumentará en primera instancia son los beneficios empresariales y si no aumenta el consumo tampoco serán necesarios más empleos. La elasticidad de demanda de trabajo implica que si bajan los salarios bajará la demanda de empleo pues habrá menos personas dispuesta a trabajar, pero en última instancia esta capacidad de decisión implicaría que tuvieran otras alternativas. Un reputado compañero y experto economista refutó mi argumento diciéndome que tanto la oferta como la demanda de trabajo son muy elásticas y esto que a priori puede ser cierto, en la práctica no parecen funcionar bien en un mundo globalizado. Sin otras restricciones, este mercado podría llevar a que los salarios medios mensuales en el punto de equilibrio estuvieran entre 100 y 200 euros mensuales (salario de medio trabajador cualificado en la India: 150$USA), por ejemplo, insuficiente para generar consumo por un lado y, por otro, insuficientes para satisfacer las necesidades básicas de la población. Luego algo no funciona y exige un análisis más riguroso que no es ahora el momento de plantear.
Si esperamos a que sea la iniciativa privada la que nos saque de la crisis pueden pasar décadas y aún así no conseguirlo. Pensemos en nosotros mismos, los que todavía dispongan de algunos ahorros. Si os ofrecen invertir en alguna empresa que implique riesgos y más en la actual situación económica ¿qué rentabilidad anual sería necesaria para que os convencieran: el 10% anual, el 15% anual, sería suficiente el 5%? Probablemente diríais que para un 5% de rentabilidad mejor es no correr riesgos y en todo caso, siempre podríais comprar deuda pública aunque esta última tampoco parezca ya suficientemente segura. Eso sí, parece que el negocio de la sanidad y la educación pueden ser suficientemente atractivo pues son necesidades básicas donde el mercado tampoco puede funcionar y es lo poco que queda aún en el sector público y las aves de rapiña están al asecho.
Entonces diréis ¿que podemos y debemos hacer?, y yo digo desarrollar un programa económico creíble y factible, que tenga la suficiente claridad para que el mensaje cale en la ciudadanía. Un programa que sea tan claro y creíble que despierte ilusión en su realización y los ciudadanos lo reclamen y finalmente lo reclamarán en las urnas. Difundir el programa a los cuatro vientos sin miedo a que lo copien, pues si lo copian no importa siempre que lo lleven bien a la práctica pues cuanto antes lo apliquen antes comenzaremos a salir de la crisis. Eso sí también podrán criticarlo y tampoco habrá que temer que lo critiquen pues esto servirá para mejorarlo. No nos importe enseñar las carta si nuestra jugada es ganadora y si eso hace que la derecha recapacite y corrija sus errores, todos saldremos ganando pues la victoria no es solo la victoria electoral, son las ideas lo que importan.
Partiremos del hecho que el valor del dinero es relativo y lo fijan los mercados, pero nada impide al BCE emitir una gran cantidad de dinero como lo ha hecho la Reserva Federal Norteamericana o el Banco Nacional japonés que no sé como se llama. Con esa cantidad de dinero repartido por cuotas según corresponda entre los estados integrados en el Euro, se pagaría su deuda pública y los gobiernos podrían emprender políticas de inversiones agresivas que son al día de hoy totalmente necesarias. ¿Que puede hacer el gobierno de España? exigirlo y presionar pues la alternativa es salirnos del euro y poner al Banco de España a emitir “euros españoles” en la medida que sea necesario. De una forma u otra el Gobierno debe disponer de los recursos necesarios para abordar el programa económico contra la crisis y que expongo a continuación.
En primer lugar se desarrollarán las medidas y controles necesarios que garanticen la adecuada gestión del dinero público y eviten los abusos con el objeto que las empresas públicas resulten rentables para la hacienda pública y las administraciones sean eficientes.
1º Un riguroso control de la gestión del dinero público. Los gestores de empresas y administraciones públicas tendrán que hacer pública toda la contabilidad y ejecución presupuestaria. Responderán no solo ante los tribunales de cuentas sino ante los ciudadanos que podrán denunciar cualquier irregularidad que detecten en dichas cuentas. No podrán superar los presupuestos establecidos ni asumir deudas con entidades financieras, salvo casos muy excepcionales que estén contemplados en una ley que lo desarrolle y en todo caso tendrán que obtener la autorizaciones oportunas de los responsables de hacienda de las administraciones de las que dependan.
2º Las fundaciones dependientes de cualquier administración pública pasarán a estar controladas por la Administración General del Estado y les será de aplicación lo enunciado en el anterior epígrafe. Con ello se pretende impedir que sirvan de tapadera a negocios privados fraudulentos.
3º Los salarios de todos los empleados públicos se establecerán dentro de unos límites que podrían establecerse, por ejemplo, entre 1000 y 4000€ mensuales. En tanto la situación de crisis económica persista ninguna autoridad, ni empleado público, ni consejero en empresas con participación estatal, ni el mismísimo Jefe del Estado podrá superar el límite establecidos, ni podrán ser acumulables. Los trabajadores de sindicatos y sus cargos electos y organizativos, quedarán sometidos a esta misma normativa en relación a las percepciones económicas que les correspondan.
4º Se controlarán los gastos de viajes, dietas y otros gastos, como el alojamiento, a los estrictamente necesarios, que eviten abusos como el cobrar una indemnización por alojamiento cuando se reside en una vivienda en propiedad en la misma localidad.
5º Partimos del convencimiento que el estímulo debido a una mayor remuneración puede ser perfectamente sustituido por el estímulo que suponen otros valores intangibles como el altruismo, la solidaridad y la cooperación.
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En segundo lugar se desarrollará un programa de creación de industrias públicas, en diversidad de sectores, especialmente en los sectores en los que España tiene déficit comercial como son el sector textil y el sector energético, y en los sectores de nuevas tecnologías apostando por la I+D+i y de esta forma aprovechar el potencial humano de nuestros jóvenes. También se podrá incluir en este plan la creación de cadenas de distribución públicas, tanto de alimentos como de otros productos de consumo que permita la comercialización de los productos fabricados en las industrias públicas. Este programa se planteará crear 500000 puestos de trabajos directos en el plazo de 2 años.
Antes de finalizar este periodo de dos años de desarrollo del programa y en función del grado de ejecución del mismo se estudiará las posibilidades y conveniencia de continuar con el mismo ampliándolo a otros 500000 puestos de trabajo adicionales. Con todo esto se creará un sector público industrial sólido que deberá protegerse de forma conveniente para evitar que en un futuro pueda ser objeto de expolio y privatización bajo ninguna circunstancia.
Las industrias creadas deberán demostrar su rentabilidad reportando beneficios a la hacienda pública aún con niveles de rentabilidad relativamente bajos, siendo esta la principal ventaja frente al sector privado más exigente en beneficios. Las industrias con pérdidas se tomarán las medidas de reconversión necesarias para hacerlas rentables pudiéndose incluir entre las medidas incluso el cambio de actividad industrial y la reducción de salarios, siempre dentro de los límites anteriormente establecidos.
Se desincentivará el cierre de empresas y cuando este se produzca el Estado asumirá la continuidad de la actividad mediante la nacionalización oportuna, impidiendo de esta forma que trabajadores cualificados pierdan sus puestos de trabajo y con ellos la riqueza que reportan.
Se nacionalizarán, entendiéndose como tal la recuperación de la titularidad pública, todas las empresas que hayan sido privatizadas en los últimos cuatro años por considerar las privatizaciones contrarias a los intereses generales del estado.
Se estudiarán las reformas oportunas en el sector energético, pudiéndose contemplar la nacionalización de los sectores regulados como el sector del transporte y distribución de energía eléctrica, sectores que nunca debieron pasar a manos privadas.
Se establecerá una ley de incompatibilidades que impida que los trabajadores del sector público desarrollen otras actividades laborales en el sector privado.
Se facilitará y promoverá el ejercicio de la iniciativa empresarial privada en el convencimiento que su contribución será necesaria para el desarrollo económico y la salida de la crisis.
Los salarios en el sector público, en tanto perdure la elevada tasa de desempleo, serán lo suficientemente bajos para animar a migrar al sector privado a aquellas personas con mayores aspiraciones retributivas.
La creación de un millón de puestos de trabajo en el sector público recuperará la economía, mejorará el consumo y el desarrollo del sector servicios asociado, recuperará la recaudación de hacienda y a su vez permitirá que en el plazo de 4 años se creen entre empleo público y privado más de dos millones de puestos de trabajo.
De esta forma en el plazo de 8 años podrá haberse alcanzado nuevamente una situación próxima al pleno empleo.
Si la derecha tiene otro plan mejor que lo ponga en marcha y lo explique. Pero estoy absolutamente convencido que comenten un grave error al plantear una economía en la que el sector público no tiene cabida. Este error es comparable al error que los regímenes soviéticos cometieron al suprimir toda iniciativa privada.
Termino aquí con el ánimo de que esto pueda servir como principio para elaborar un verdadero programa que convenza, devuelva la ilusión a los ciudadanos y éstos lo exijan cuando la soberanía les sea devuelta en las urnas.
Rafael Illanes Muñoz
Afiliado a Izquierda Abierta.