LA UNIÓN
Es la única alternativa valida y viable si queremos cambiar no solo la correlación de fuerzas que gobierna nuestro país, sino, también la forma de estado y su sistema económico.
En su libro El Espíritu de la Ilustración (Tvetan Teodorov) comenta:
“Tras la muerte de Dios, tras el desmoronamiento de las utopías ¿sobre que base intelectual y moral queremos construir nuestra vida en común?. Para comportarnos como seres responsables precisamos de un marco conceptual que pueda fundamentar no solo nuestro discurso, lo cual es sencillo, sino también nuestros actos”. Es significativo que habla del “desmoronamiento de las utopías,” no de su final, eso me lleva ha pensar que todavía es tiempo, que podemos hablar, trabajar, y sobre todo luchar, que no todo está perdido, ahora bien, falta la idea, la razón que nos una que articule nuestros esfuerzos. Santiago Carrillo escribe en Eurocomunismo y Estado “Mientras no elaboremos una concepción solida sobre la posibilidad de democratizar el aparato del Estado capitalista, sin necesidad de destruirlo radicalmente, por la fuerza, o bien se nos acusará de tactistas, o bien se nos identificará como socialdemócratas.” Esa es nuestra tarea, esa es nuestra razón, nuestra lucha, y para ello es necesario más que nunca LA UNIÓN, como la única forma revolucionaria y a la vez democrática de conquistar el poder, organizando el cambio político, económico y social que está demandando a gritos por las calles, ciudades y plazas el pueblo español.
Lo decía Lenin “La revolución no se hace se organiza,” una verdad incuestionable, pues bien compañeros, camaradas, ciudadanos, nuestra tarea en estos momentos “el análisis concreto de la realidad concreta” y siguiendo el esquema de Teodorov “ sobre que base intelectual y moral queremos construir nuestra vida en común,”precisamos con urgencia un debate en profundidad sobre el tema desde una perspectiva de izquierda, menos partidos, asambleas constituyentes, frentes cívicos, 15emes, manifestaciones (por cierto no unitarias), que no focalizan ni pueden dar respuesta a los graves problemas de la sociedad española, al no contar con el apoyo masivo de una ciudadanía a la que le falta el liderazgo político.
El marxismo necesita un nueva lectura actualizada a la luz del siglo XXI su marco conceptual, su praxis, y hay que hacerlo sin miedo, sin tapujos, con luz y taquígrafos, la ciudadanía lo está esperando, los militantes, los intelectuales, están esperando las nuevas consignas de este siglo que puede
ser también el de las Luces, pero desde una perspectiva socialista, obrera,
ciudadana.
. Ante la obsolescencia funcional y doctrinal de antiguas organizaciones que han perdido su razón de ser por sus errores y falta de sintonia con las masas, solo cabe la invitación y la exigencia a crear un nuevo marco, una nueva organización y olvidarnos de siglas y nombres.
El próximo diciembre se celebrará la asamblea nacional de I.U ese debe ser el momento y lugar de plantear el debate, sin exclusiones, sumando voluntades, concitando acuerdos para el gran reto que tenemos por delante, la creación de LA UNIÓN en una sola organización que represente a toda la izquierda democrática y plural, el pueblo nos lo está exigiendo. No caigamos en los errores del pasado, salvando las distancias y el momento histórico el mensaje es el mismo, por ejemplo parte de un discurso de José Diaz en la plaza de toros de Zaragoza el 1 de junio de 1936 “ Luchamos para dar al proletariado español el arma que necesita para la victoria: el Partido Único. En esta lucha, estamos asistidos calurosamente por el camarada Largo Caballero, y no podemos estar con los que se oponen a esta necesidad de la revolución.
Terminó camaradas, diciendo: Estamos librando una gran batalla en estos momentos contra la reacción. El problema está planteado entre la democracia y el fascismo, y la garantía de que triunfará la causa de la libertad es la unidad de todos los trabajadores y de las fuerzas de la democracia. Camaradas anarquistas, socialistas, comunistas y sin partido: Somos una gran familia, una única familia, una misma clase. Luchemos juntos, con toda decisión para conquistar un mundo nuevo...” (del libro Tres años de lucha de José Díaz).
Hablemos también sobre una estrategia de derrocamiento del actual sistema, para lo cual es imprescindible contar con las fuerzas sindicales. Uno de los comportamientos que más daño está haciendo a la izquierda es el error de los sindicatos con su táctica “pactista” que si bien hace años pudo ser apropiada, se ha vuelto en su contra ante la involución de los derechos de los trabajadores, pensionistas, ciudadanos, sin que los sindicatos hayan reaccionado, siguiendo con su equivocado planteamiento, lo que ha provocado su desprestigio y falta de liderazgo como elemento de lucha, contagiando sus errores y desprestigio a los partidos de izquierda que son vistos por una amplia mayoría del pueblo como parte integrante del problema, al no plantear medidas drásticas ante la perdida de derechos, poder adquisitivo, libertades, etc. Parece claro que una de las prioridades es una lucha sindical por una conciencia de clase, politizando sus tomas de decisión, fomentando y apoyando por y para el cambio sin exclusiones
el debate ideológico, sus tácticas y estrategia, dentro de los sindicatos.
Ya no valen las manifestaciones que no son más que un brindis al Sol que originan cansancio, malestar, gasto de recursos y sobre todo sensación de impotencia y que no sirven para nada. Solo la lucha con una orientación política por una estrategia de derrocamiento debatida en el seno tanto de las organizaciones sindicales como de los partidos políticos, puede llevar a las amplias masas de trabajadores, estudiantes y al pueblo en general, a salir en unas huelgas y manifestaciones que pongan en entredicho no solo al gobierno de turno, sino al sistema capitalista-neoliberal.
Como bien decía y analizaba Rosa Luxemburgo en Huelga de Masas Partido y Sindicatos, “Hay que hacer que el elemento económico y el elemento político se presente indisolublemente vinculados. El progreso del movimiento no se manifiesta por el hecho de que el elemento económico desaparece, sino más bien por la rapidez con que se recorren todas las etapas hasta la manifestación política, y por la posición más o menos extrema del punto final alcanzado por la huelga de masas”.
Otro tema que hay que abordar y definir, Estado de las Autonomías, o Federalismo, o Independentismo. Desde una perspectiva socialista del siglo XXI y haciendo un análisis global sobre todo de cara al futuro. Estamos viendo como las grandes potencias económicas y militares, se están posicionando activamente comprando grandes extensiones de tierra tanto en África, América Latina e invadiendo países en Asia (véase el Tibet y los pequeños reinos del Himalaya) así como depauperando extensas zonas, por ejemplo Siberia, con una guerra por los recursos. Parece claro que los próximos conflictos serán por los recursos naturales y el agua, es por tanto un grave error que nosotros España, nos dividamos y debilitemos las posibilidades de nuestro pueblo de alcanzar una estabilidad económica y estratégica, se puede discutir el tiempo, pero no el QUE. Es por eso que debemos apostar sin ambages por el federalismo, estamos en una Europa que uno de sus problemas es precisamente que no ahondó en este tema. Estamos pagando las consecuencias de Maastricht, hasta que no consigamos sustituir al capitalismo-liberal y no logremos imponer una globalización alternativa, a la izquierda europea si quiere salvarse del destino capitalista, solo le cabe rescatar la radicalización democrática y socialista del movimiento obrero y teología de la liberación de los años setenta.